Electroshopping

Yendo de compras, en La 14 me di cuenta de algo que nunca antes había podido siquiera sospechar. Quizá algo bastante obvio pero no tan fácil de percibir.

En la imagen del carrito, vemos que lo que sería el “timón”, está cubierto por un protector plástico endurecido de color azul. A primera vista es un detalle estético del diseño, a segunda vista, una capa que impide a los olores que desprende el metal al contacto con el sudor, impregnarse de las manos. Sin embargo hay otra razón existencial para dicho protector. Aislamiento eléctrico.

¿Aislamiento eléctrico? Pues bien, iba yo llevando el carrito por uno de los pasillos -creo que el de salsas-, cuando algo sonó y me golpeó la palma de la mano derecha. Al principio lo ingnoré. Más adelante, se repitió el mismo golpe en la mano y me di cuenta que era la misma sensación de cuando a uno le pasa corriente. Entonces me detuve y miré el protector algo desconcertado. De nuevo seguí y otro corrientazo a lo que exclamé: “Aaaagh, puta qué pasa?!” (lo que fue bastante gracioso y vergonzoso porque dos señoras se quedaron mirándome). Entonces me agaché y miré el protector desde abajo. El protector tenía una parte descubierta del metal, como si lo hubieran quebrado y ahí era donde mi mano derecha se estaba posando para agarrarme.

Entonces comprendí. El carro al desplazarse por algún tiempo se electriza por fricción con el suelo, -así como el peine o la regla se cargaban con el cabello cuando uno quería coger papelitos- y ya luego las cargas recogidas se quedan estáticas (exactamente es esto lo que se llama electrostática) esperando a descargarse por algún medio.

Las llantas de los carritos, son de caucho y el caucho es propenso a recoger muchos electrones. Como la estructura del carrito es metálica, por conducción, los electrones se distribuyeron en ella. Al haber tanta fricción en el recorrido, el carrito quedó con exceso de electrones y por naturaleza propia, tendió a recuperar su estado convencional y a liberarse por un contacto a tierra, que en ese caso, fui yo.

Sin embargo tengo una duda y nadie a quién preguntarle en este momento mientras escribo. Como las suelas de mis zapatos son de caucho, considero que estaba aislado del suelo. De no haber sido así, creo que la carga del carrito se hubiera desplazado imperceptible por mí hasta descargarse, pero como no pudo hacerlo por haber estado yo aislado, se creó ese choque de electrones en mi mano.

La verdad no sé si eso que supongo sea cierto y en cualquier momento lo aclararé.

De todas formas, es algo como dije al principio, difícil de notar. Y qué desagradable sensación.

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