Weigh Ourselves

Durante esta primera semana insoportablemente calurosa (al menos acá en Pereira), he venido conociendo la historia de la familia Trueba y a los profesores de quinto semestre. Los primeros me tienen envuelto en un contexto costumbrista que hace mucho tiempo no experimentaba; los otros, a pesar de que tengo un cierto nivel de inconformidad (no con todos) -como debe ser normal-, me siento contento porque prometen un buen desempeño. Pero aparte de eso, quiero contarles algo más que recordé durante esta semana.

¿Cuánto pesamos? La respuesta a esa pregunta siempre la ha tenido la báscula análoga de las farmacias cercanas. Con su aguja señala un número -qué como en la lotería- puede ser una fortuna para algunos y desgracia para otros.

Cuando llegamos de nuevo a casa y nos preguntan “¿y cuánto está pesando?” citamos tal cual, la báscula lo sentenció “X kg”. Y creo que es más culpa de la báscula que de conceptos, que este error, para muchos ‘despreciable’, se haya arraigado tanto.

Imageeknation - Los físicos no tienen amigos

Masa y peso son conceptos completamente diferentes: la primera es una propiedad intrínseca de un cuerpo, completamente independiente de cualquier efecto; el peso en cambio, es una variable dependiente a la intensidad gravitatoria en el lugar donde dicho cuerpo se encuentre. Por esta razón no podemos decir que nuestro peso es “X kilogramos” sino “X kilogramos” multiplicado por “la intensidad gravitatoria de la tierra”, que como vimos alguna vez en física, su estándar es “9,81 m/s^2” pero que según la posición geográfica puede variar. Esto debido a que, en pocas palabras, entre más cerca estemos al centro de la tierra, más gravedad hay y entre más lejos estemos de éste, menos.

Al multiplicar unidades de masa por unidades de aceleración, obtenemos, por fórmulas a las que no vamos a entrar en detalle, unidades de fuerza; y justamente eso es el peso, una fuerza que hacemos sobre nuestro punto de apoyo que es el suelo y que se mide en Newtons (N). Sin embargo, las básculas no van a mostrar nuestro peso en Newtons porque su intención también es darnos una idea sobre nuestra masa corporal. Y aquí es donde para mí radica la confusión que muchos tienen.

Digamos que una persona de 65 kg de masa corporal va a una de estas farmacias a averiguar cuánto pesa. Técnicamente, la báscula debería mostrar 637,65 N, por el resultado de la operación con el valor de la gravedad. Sin embargo, cuando la persona se monta, la aguja apunta a 65kg. ¿Por qué? Sencillo: Existe el kilogramo-masa (kg.m) y el kilopondio (kp) este último mejor conocido como kilogramo-fuerza (kg.f) y cuyo nombre se vio seriamente afectado por la generalización de la palabra ‘kilogramo’ (razón no ajena a la existencia de ‘kilopondio’).

¿Qué pasa con esta unidad de medida? Pues que para armonía del peso y la masa corporal, 1 kilopondio será esa fuerza con la que la gravedad empuje “hacia el centro de la tierra” 1 kilogramo de masa, es decir, 1 kp = 9,81 N.

Ahora, por simple regla de tres, dividimos el peso en Newtons de la persona de nuestro ejemplo sobre los 9,81 N que acabamos de obtener y voila! 65 kilogramos-fuerza que son equivalentes a los kilogramos-masa.

Las básculas, por convención, al parecer fueron diseñadas primero bajo el concepto de ‘kilogramos-fuerza’ y en su abreviación para el público (no-científico) quedó como ‘kg’, término que causó disputas entre los físicos, confusiones entre la población y que ahora se intenta tapar diciendo dimplemente ‘kilos’ dejando en vaguedad la claridad de la unidad de medida.

Así que yo siempre seguiré diciendo mi peso en kilopondios, aunque si me siento geeky me comportaré como lo hizo Cloud.

Nota: Las personas que se hacen liposucción, no buscan bajar de peso sino de masa corporal, aunque esto último involucre un decremento del primero.

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