Happy Royalty To You!

Es difícil asimilar que contando con una serie de costumbres y tradiciones inmanentes a nuestra cultura, haya una escasa ocurrencia de cuestionamientos sobre ella. Ahora cualquier tanda de eventos se repiten por mero conservadurismo, y éste a la final, por inconsciencia, termina generalmente convirtiéndose en un bucle recursivo. Esto es lo que sucede con todos esos componentes que consideramos, por estar tan arraigados en nuestra realidad, como propios.

¿Acaso no creemos que el “Happy Birthday To You” es una universalidad? Lo escuchamos de las varias reuniones a las que hemos asistido, de los grupos musicales contratados que intentan animarlas y de algunos establecimientos públicos que quieren conmemorar a sus clientes.

¿Y nunca se les ha ocurrido que algo que consideramos “patrimonio cultural universal”, como esta canción, no es en realidad nuestro y además puede meternos en problemas?

A mediados del siglo XIX,  Patty Hill y Mildred J. Hill, dos hermanas que trabajaban como profesoras en una escuela kindergarten de Kentucky y quienes estaban desarrollando nuevos métodos educacionales, compusieron una serie de canciones infantiles que compilaron en un álbum llamado Song Stories for the Kindergarten. Entre ellas, se encontraba Good Morning to All, y tuvo tanto éxito entre los estudiantes que las hermanas Hill decidieron seguir cantándola en reuniones y fiestas pero esta vez, con el nombre y letra de Happy Birthday, seguramente por ser más comercial.

Sin embargo, esta última, con más fama que la original, no fue registrada para derechos de autor y una versión alterna de la misma melodía pero distinta letra, llamada Happy Birthday to You apareció. Las hermanas rápidamente señalaron las similitudes entre ambas canciones y en 1935, obtuvieron en la corte el copyright del plagio. Luego, las hermanas Hill “cedieron” el copyright por medio de un work for hire a una compañía y en 1988, ésta, vendió todos los derechos de Happy Birthday to You a TimeWarner, terminando entonces su destino en uno de sus subsidiarios, Warner Music Groups.

Happy Birthday to You, la canción que conocemos de toda la vida y la más reconocida en el idioma inglés, pertenece por derechos a WMG y no a la “cultura universal” como -al menos yo- pensaba. Y como claramente, por ley tienen el derecho exclusivo a su reproducción y presentación, insisten en que nadie puede cantar esa canción con finalidades de lucro sin pagar regalías y eso aplica para radio, televisión, películas, espacios abiertos al público e inclusive para grupos de personas que no tengan una relación familiar con el que ejecuta la presentación.

Por eso es que si vemos (si es que vemos) una película donde cantan “Happy Birthday to You”, no lo harán por mucho tiempo (En 2008 ganaron alrededor de 5000 dólares por día (2 millones de dólares en el año) en regalías).

Claramente esto en este país no importa demasiado. La rigurosidad aplicada en pro de la legalidad de cualquier copyright es casi nula o sino que miren la peatonal de la 18, o los grupos de mariachi que en las noches hacen cover de sinfín de artistas sin retribuir nada porque obviamente el pago no da para eso y a la gente no le gusta escuchar cosas desconocidas.

Pero el hecho de que no aplique seriamente acá, no evade la realidad de la canción que escuchamos por muchos años hasta disgustarnos.

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